Cuando mi padre dijo el año pasado que íbamos a mudarnos a Zaragoza desde Madrid, yo casi no podía creerlo. Me encontraba en el último año de Bachillerato Tecnológico, y ya había empezado a ver facultades para ver qué me decidía a estudiar por fin dentro de esa rama, pero la noticia cambió todos mis planes, y no tuve más remedio que cambiar el objetivo de mis pesquisas hacia la Comunidad de Aragón. Cierto que podía haberme quedado en Madrid en el campus universitario o algo así, pero qué queréis que os diga, me encanta vivir a mesa puesta, y como en casa en ningún sitio, jeje.

La Universidad de Zaragoza está compuesta por varios campus, repartidos entre varias localidades de varias provincias, así que tuve que ver dónde me convenía más estar, porque quizá fuera interesante salir de casa y regresar a ella sólo los fines de semana. Finalmente me decidí por una facultad de Huesca, así que también estoy ocupado este verano buscando un piso allí, porque al fin pensé que para un primer año de universidad, quizá sería interesante salir un poco de debajo del ala de mis padres y de su ojo protector y también muy curioso. No tengo muy claro qué puede ser lo que me espere, pero sí estoy seguro de que no quiero vivir lo que sea que venga esperando preguntas inquisitivas cada día, así que mejor será dejar un poco de espacio.

Aunque mi madre sobre todo ha protestado un poco por eso de abandonar momentáneamente el hogar, he logrado tranquilizarla apuntándome a algún que otro curso también en la ciudad de Zaragoza, aunque no tengo muy claro hasta qué punto lograré sacarlo hacia adelante, aunque intentaré hacerlo lo mejor que pueda. Y mientras todos estamos muy ocupados encargándonos de nuestras mudanzas respectivas, yo he estado mirando todos los lugares de juerga y ocio de la zona, porque no se puede llegar a un nuevo sitio sin haber hecho las averiguaciones pertinentes, ¿verdad? Eso lo sabe muy bien cualquier estudiante universitario de primer año que se precie.

Estoy consciente de que seré el “nuevo”, y que al principio no tendré amigos ni conocidos, pero siempre he tenido mucho don de gentes y seguro no se me hace muy difícil hacer nuevas amistades. Por de pronto, en la casa de mis padres, ya he hecho un par de colegas con los que salir a conocer Zaragoza y, cómo no, su campus universitario; y cuando llegue agosto, pienso viajar a Huesca y hacer idem de lo mismo, y si todo se da bien quizá pueda invitar a estos nuevos amigos, porque una panda siempre tiene más oportunidades de hacer conocidos que un tipo solitario. Mi madre siempre dice que ando pensando estrategias para todo lo que hago, y no sé si eso será un defecto o una virtud, pero es cierto que no me gusta dejar nada al azar, así que iré preparando el terreno para que el comienzo de curso sea lo más exitoso posible.

1 comment on “Un nuevo curso en la Uni de Zaragoza”

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